Club de Montaña Bilibio
C/ Santa Lucía, n°3
26200 Haro - La Rioja

cmbilibio@cmbilibio.com
Tlf: 941 312597 - 941 303109
Inicio > ¿Quiénes somos? > Recuerdos
 


Recuerdos del primer presidente José Ángel Inza sobre la fundación del club. Con anécdota incluida.

En Haro cuando somos niños, desde el mirador del Pardo, teniendo de frente al majestuoso monte Toloño soñamos aventuras y nos entra el gusanillo por el montañismo.

Hace años cuando el deambular por los montes se consideraba como de bichos raros, pero nuestro amor por la naturaleza y los paisajes abiertos iba en aumento.

Así nos empezamos a encontrar por sendas, caminos y veredas a distintos personajes, unos conocidos, otros que no decían ni buenos días. Así que no me extraña que nos consideraran chalados y con algunos gramos de locura.

Pasaron años y como éramos bastantes los pirados que empezamos a tomar conciencia de lo que la montaña representaba dentro de nosotros.

¿Por donde se sube a Gembres? Preguntabas al que te habían dicho que había hecho cumbre ¿y para ir a los frailes de Herrera o a Toloño por Salinillas?, Peñalrayo, Cruz de Motrico, etc …

Pues yo he estado en el San Lorenzo con fulano. Mengano estuvo en el Gorbea con unos amigos vascos …

Así comentando en la calle, bares y cumbres de los montes, ante un copioso almuerzo bien regado como corresponde a buen riojano, fuimos cambiando saberes y agrupándonos los más afines comentando como en Logroño y Miranda de Ebro funcionaban clubes de montaña que emiten la licencia federativa y sirve en caso de accidente y les da otros beneficios, la cual sería interesante.

Al fin en el año 1973 nos reunimos en la cueva del monte Toloño a las once horas del día 25 de febrero los montañeros con más ganas de fundar una sociedad.

Decidimos darle el nombre de Club de Montaña Bilibio, con domicilio en Haro e iniciar los trámites con la Federación Castellana de Montañismo. A la cual enviamos los estatutos para su aprobación , que fueron aceptados y se formo la primera junta fundacional.

Como anécdota de esta primera reunión fue la apuesta entre el más joven de los asistentes y el mayor, que presumía de tener más de 100 ascenciones al Toloño.

La apuesta consistía en bajar a San Ginés y volver a subir a la cueva.

Llegó el más joven y después de larga espera decidimos regresar a Haro y nuestra sorpresa fue el encontrarnos al perdedor por la carretera haciendo señas para que parásemos, el cual se mofó del más joven, así que ante una gran pitada general lo dejamos a pie en la carretera para que hiciera el camino andando hasta Haro.

 

       
inicio de página | inicio